Mobiliario e infraestructuras
Mutilar no es mantener: El arboricidio silencioso en Irun
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Basta dar un paseo por Ventas para comprobar que el Ayuntamiento de Irun confunde el mantenimiento con la tala por entregas. Lo que nos venden como "bienestar" es, en realidad, una ejecución técnica de nuestra infraestructura verde, perpetrada con una sonrisa para la foto oficial.
Resulta enternecedor que el delegado de Obras hable de la técnica de "cabeza de sauce" como si fuera alta tecnología. En realidad, es el equivalente biológico a amputar las extremidades de un paciente para que no moleste en la cama. Al convertir plátanos sanos en percheros nudosos, el consistorio sabotea el sistema de defensa natural del árbol (CODIT), regalando una entrada VIP a los hongos que pudrirán el tronco desde dentro. No están cuidando árboles; están fabricando estructuras peligrosas a cámara lenta.
Es cínico pedir a los vecinos que "aprendamos a convivir con los árboles" cuando el propio Ayuntamiento los trata como mobiliario urbano de usar y tirar. Un árbol no es un poste que estorba a las farolas; es un ser vivo cuya arquitectura ha sido destrozada por una gestión que prefiere la sierra al conocimiento. Una poda que se ve a kilómetros no es técnica, es mala praxis pura y dura.
No se engañen: esta "limpieza" es una sentencia de muerte diferida. Están financiando riesgos futuros por ramas debilitadas y garantizando que, en el próximo verano, Ventas sea un horno gris sin una brizna de sombra. Enhorabuena, delegado: ha conseguido que el arbolado de Irun sea el único paciente que sale de "mantenimiento" más enfermo, más feo y mucho más peligroso.


